La semana pasada conocí a una de las personas más extrañas y misteriosas que he conocido de en mi vida; sin embargo, la experiencia valió mucho la pena, ya que estas cosas no pasan tan seguido y está en nuestro instinto el apreciar lo que no vemos con frecuencia.   

Es de admirar las cosas que están a nuestro alcance cuando la vida juega cartas con la fortuna y cuando el orden natural de las cosas se invierte, dando paso a nuevas realidades a veces encontradas solo en los cuentos o historias, de aquellos que nunca veremos ni de los que sabremos de primera mano. 

La fortuna económica es una llave que abre las puertas de los lugares más prohibidos y muchas veces desentierra cosas que a menudo es mejor que se encuentren enterradas por el bien del equilibrio, del balance y del orden natural; sin embargo, esto no siempre es así, de la misma manera que el cielo no siempre es azul. 

Un amigo mío, cuya familia pertenece a unas de las más acaudaladas del mundo, me invita a mí y a algunos otros amigos frecuentemente a  sus muchas residencias en lugares extraños y convencionales. 

Esta vez me dijo que vendría un buen amigo suyo a México, para ver algunos posibles negocios con algunas personas y después se retiraría a una enorme hacienda que tiene en Colima, donde pueblos y ciudades enteras le pertenecen a su familia desde hace no menos de un siglo y medio.  

El propietario es un conde italiano, quien había visitado aquella propiedad tan solo dos veces en su vida antes de esta visita, una a la edad de cinco años con su padre y la última hace tan solo un año, cuando viajó con tres amigos y muchas amigas a esa grandiosa hacienda.

Cinco días antes de mi partida, recibí un correo con mis boletos de VivaAereobus, indicándome mis horarios y los detalles pertenecientes al vuelo; después me enteré de que fueron cortesía del señor conde.  

Al principio no supe cómo reaccionar, sin embargo, mi amigo me dijo que era un hábito de su amigo de encargarse de todos los gastos de viaje de cada uno de sus invitados y no aceptaría otra forma.

Al llegar al aeropuerto de Colima, nos recogió un chofer del señor Conde y nos condujo a la hacienda, que es sin lugar a dudas el lugar más impresionante que he visto en mi vida. 

Si bien el lugar era impresionante, más lo era la compañía que ahí nos esperaba, incluyendo unas 37 de las mujeres más hermosas que jamás nadie haya visto, esto lo digo sin temor a equivocarme y mi amigo es de la misma opinión.

Después me enteré de que el conde viaja por lugares contratando a las mujeres más bellas del lugar, para que lo acompañen por un tiempo de tres años a cambio de una vida que ni en sueños podrían imaginar. 

La vacación que tuvimos por una semana es una que cualquier sultán de los califatos más magnánimos envidiarían.  

Cuando te gusta la adrenalina, sencillamente disfrutas de los retos y las emociones fuertes y para ello, atraes personas que también disfrutan de lo mismo.

Tal es el caso de uno de mis mejores amigos de la infancia. Desde pequeño resultó ser intrépido en los juegos. Brincar o correr era divertido, solo que él le ponía sus dosis “extremas” de diversión.

Conforme fuimos creciendo, él desarrolló un gusto por escalar montañas y el rapel.

Constantemente sube fotos de los lugares a dónde va y son una joya de la naturaleza, ya que llega a esos sitios que no son tan accesibles para todos.

Hay que ganarse el derecho de piso para admirarlos.

A esto le suma andar en bicicleta de montaña, el paracaidismo, remar en aguas rápidas… en fin, todo debe llevar ese punto “extremo”.

En esta ocasión, a sabiendas de que no soy un tipo de altas dosis de emoción pero sí me gusta el contacto con la naturaleza, me ha invitado a conocer un lugar muy resguardadito, cerca de la Ciudad de México.

La intención es la de acercar a mi familia para que conozcan un poco sobre la diversión ecológica y con una dosis de emoción, muy a su estilo.

La visita será en el Parque Ecoturístico Dos Aguas.

Así que después de planearlo, nos trasladamos a la Ciudad de México; previamente habíamos buscado en internet “hotel aeropuerto México”, para reservar un alojamiento en esa zona y tener una salida rápida hacia este lugar.

En este parque ecológico, enclavado en Prolongación La Cuesta s/n, en la Delegación San Rafael, Tlalmanalco, Estado de México, con rumbo a la autopista México-Puebla, deberemos salir en la desviación a Cuautla/Chalco y listo, llegaremos a nuestro destino.

El día marcado, llegaron mi amigo y su familia por nosotros y nos enfilamos hacia nuestro destino.

Es increíble que un lugar así no lo haya escuchado antes, mas el olfato de mi amigo lo encontró y vamos a conocer el por qué.

Este parque ecoturístico es un verdadero oasis y se encuentra muy cerca de la Ciudad, increíble como con salir un poco del perímetro podamos encontrar lugares tan espectaculares.

Este parque cuenta con cascadas y para el beneplácito de todos se encuentra certificado como bosque sustentable.

Aquí se puede practicar el senderismo, el rapel, la escalada, el montañismo, la fotografía de paisaje, el camping, lanzarte de una tirolesa, cruzar puentes colgantes y la parte genial del lugar es que incluyen a los más pequeños de la familia, proporcionándoles una aventura “extrema”, ideal para ellos.

Pues bien, comenzamos la aventura y entre las cosas que me agradaron es que existe personal que te apoya en las diversas actividades consideradas como “extremas”.

Esto es útil, en especial cuando eres un novato o estás tratando de vencer el miedo a lo a desconocido.

Es más que importante cuando de niños se trata, ya que su seguridad va de por medio.

Afortunadamente pasamos un excelente día en este parque y de querer continuar, el lugar ofrece diversión para estar todo un fin de semana ahí, ya que bien puedes acampar o descansar en sus cabañas.

Como nosotros ya estamos bien alojados en la ciudad, vamos a disfrutar de sus instalaciones, relajándonos después de un día lleno de emociones.

Mañana será otro día.